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El fín de mi Cuevario en El Universal

14 de mayo de 2007

 

Diez años han pasado desde que me inicié como colaborador de EL UNIVERSAL. Su Director Juan Francisco Ealy Ortiz, con enorme talento convirtió este diario en uno de los mejores de México. No hubo semana sin que apareciera mi Cuevario, que contó siempre con la aprobación de los lectores. Muchos años atrás ya me había iniciado en el periodismo. Desde la década de los cincuentas empecé a escribir. Primero fue en el suplemento “México en la cultura”, que dirigía Fernando Benítez. Mi primer artículo lo titulé “La cortina del nopal”, que fue muy popular en su tiempo y que contribuyó a que la pintura mexicana encontrara nuevos rumbos. Después el suplemento que dirigía Fernando Benítez dejó de existir. Pasaron algunos meses en que estuvimos desempleados, hasta que un día José Pagés Llergo puso a nuestra disposición las páginas de la revista SIEMPRE. Ahí también participé con artículos que esporádicamente aparecían. Mi intensa actividad de entonces, que me llevaba a viajar por diferentes ciudades, me impedía hacerlo semanalmente. Pasaron algunos años para que volviera a practicar el periodismo. Fui llamado por Excelsior, que en aquel entonces iniciaba su mejor momento. Ahí nació mi columna que llamé Cuevario y mis colaboraciones eran semanales. Encontré mi sitio en el suplemento “El Búho”. Ahí permanecí cerca de quince años. Renuncié cuando el periódico empezó a decaer. Pocos días estuve sin publicar, hasta que sucedió lo que ya he relatado: La invitación me la hizo Ealy Ortiz para que llevara mi columna a la sección cultural de EL UNIVERSAL. Por haberme abierto las puertas de su periódico siempre viviré agradecido a su director. La vida pasa rápido y ahora ha llegado el momento de dejar el periódico que tanto he querido. Sin embargo diez años no son pocos años y en ese tiempo he reunido mucho material. Suficiente para juntarlo en un libro donde quedará el testimonio de lo que viví en estos últimos años. Sin embargo, debo confesar la tristeza que me embarga porque a partir de hoy ya no encontraré los sucesos que contaba todos los lunes. Me retiro con nostalgia y dedico estas últimas líneas a todos aquellos que me leían. Ojalá y este sea tan sólo un cambio de casa. Pero, pienso, no será lo mismo. Mi paso por EL UNIVERSAL será un recuerdo imborrable.

         Gracias a María Elena Matadamas, a Taibo y sobre todo a Ealy Ortiz. Mi permanente agradecimiento a aquellos que hacen el “Gran diario de México”.

 

 

 

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