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Mi relación amorosa con Beatriz del Carmen XVI

17 de diciembre de 2007

 

Con la navidad nos llega a Beatriz del Carmen y a mí, muchos regalos. De nuestro querido amigo Eulalio Ferrer son dos libros por él escritos que leeremos en las próximas semanas. Ambos son relatos fascinantes sobre personajes memorables, según podemos advertir, cuando nos adentramos en las primeras páginas que prometen una lectura agradable. El primero se llama “Da Vinci y la Mona Lisa” publicado por el Fondo de Cultura. El segundo, “Háblame en español” trata de los abatares de dos jóvenes catalanes. Un buen libro se descubre desde las primeras líneas y nos invita a continuar la lectura de un libro que no nos va a defraudar. Gracias a Eulalio por estos obsequios que habremos disfrutado una vez que nos avancemos en las páginas de un escritor que siempre desarrolla sus temas con extraordinaria amenidad.

Coincidiendo con la navidad, apareció el libro que conmemora los XV años del Museo José Luis Cuevas. Trae también un anexo sobre “La Sala del Tiempo” que acompaña el catálogo de la exposición que hemos titulado “Los Amigos de Cuevas”. En total son 120 páginas magníficamente ilustradas y con ensayos de escritores de primera. La intención de la primera muestra se deben a mi querida esposa Beatriz del Carmen Cuevas, Directora del Museo Cuevas y a Salvador Vázquez Araujo, Apoderado de la Fundación “Maestro José Luis Cuevas”. Textos breves pero necesarios. A mi también se me pidió escribir dos páginas que se refieren al significado que tiene este museo que agrada a todos aquellos que lo visitan. Hay que agradecer a la fábrica de relojes Nivada que se encargó de la publicación de este catálogo.

Del ensayo de Beatriz Espejo reproduzco el bloque con el que termina su espléndido escrito:
“José Luis Cuevas descubrió en la publicidad un arma a su servicio. Construyo su personaje. A los veinte años empezó a ser famoso, dio los primeros pasos hacia el éxito. Su obra lo respaldaba estableciendo lazos familiares con los expresionistas alemanes. Y antes, con el Goya de “Los Caprichos”. Y antes con sus propias obsesiones. Podría suscribir también aquello de que la razón engendra monstruos. Inteligente, imaginativo y laborioso dibuja sin tregua. Desecha mucho. Inventa grabados, elabora series. Sólo los legos pueden decir que se repite. A lo largo de su legado se marcan grandes transformaciones. Hay una evolución que lo guió hasta sus espléndidos gigantes, hasta La Giganta, hasta sus notables cartas, como las que dirigió a Mathías Goeritz convertida en muñeco de goznes, a experimentar con el color y a un montón de esculturas de tamaño diversos con las piernas y brazos desconyuntados como algunas terracotas de acróbatas y jugadores de pelota precortesianos, a y cabezas que nos miran con mirada de bronce, a mantenerse vivo y coleando cuando se trata de entablar polémicas o contar ocurrencias. Sus atmósferas se han dulcificado, su capacidad de síntesis y análisis continúa siendo la misma. Su aparente facilidad aún nos causa sorpresa”.

Por su parte el crítico literario, Emmanuel Carballo, escribe entre muchas otras cosas:

“... Cuando no se dedica a la pintura, a acostarse con cuanta mujer se le pare enfrente, a autoproporcionarse, a gozar de su fama y dinero, el narrador – protagonista tiene tiempo (poco tiempo) para contar a los lectores cómo fueron los escenarios sucesivos en que transcurrieron su adolescencia, y juventud y madurez.

Se da tiempo, también para dibujar con unos cuantos trazos sugerentes a algunas personas que han sido capitales en su vida: su familia, los pintores compañeros de generación, sus amigos y enemigos (que cambian conforme se suceden las edades), los escritores de la mafia, los políticos y ciertos grandes artistas de México y el mundo.

A Cuevas, el narrador-protagonista, lo admiro tal y como es: petulante, egocéntrico, extrovertido. Antes jugaba este juego en la vida cotidiana, ahora lo ha trasladado a la literatura con resultados positivos: es un narrador primitivo de la cabeza a los pies.

Las cosas han cambiado radicalmente. Años después de los hechos que refieren los renglones anteriores, Cuevas ha modificado su vida y su pintura. Ahora ama a una sola mujer (que resume a todas las mujeres que podría conocer de hoy hasta la senectud), a la pintura (es curioso, cada vez una más el color) y a ser un hombre menos megalómano y mas hermano de todos los hombres”.

LOS HERMANOS CUEVAS COMPOSITORES

         Siendo yo niño y mi hermano adolescente, entre ambos compusimos varias canciones que ahora hemos encontrado en un paquete. Doy a conocer una más:

“A la cárcel procesado voy
dicen que un banco yo robé
pero el caso es que inocente soy
y esta es la historia que conté:
Me compré un aparatito
de esos que han de señalar
los tesoros escondidos
que uno se puede encontrar.
En mi cuarto lo heché a funcionar
y la pared me señaló,
con un pico me puse a escarbar
y la pared me señaló,
con un pico me puse a escarbar
y la pared se atravesó.
En un cuarto con blindajes
asombrado penetré
y en mis 25 viajes
mil talegas me saqué,
y a la cárcel procesado voy
y esta es la historia que conté.”

 

 

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