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50 años esperé para que las puertas de Bellas Artes se me abrieran. Durante esas diez décadas mi obra circulaba por diferentes países. Mi presencia internacional se inició en la ciudad de Washington. Después vendrían París y Nueva York, ciudades en donde fui muy bien recibido. Esto sucedió cuando apenas alcanzaba la mayoría de edad. En ese entonces se publicó en francés el primer libro que editó Michel Brient. Se me llamó Enfant Terrible. En Nueva York se me conocería como el Golden Boy, Nunca conocí la triste experiencia del fracaso. Mis dibujos fueron considerados como arte mayor. Nunca los hice como proyectos para pinturas. Coloque el dibujo como expresión autónoma. Después este lo proyectaría en láminas de grabado y en piedras. Trabaje en importantes talleres de gráfica. Recuerdo que mi primera litografía la hice en Nueva York, en el mismo sitio donde Orozco llevó a cabo su “suite” neoyorkina. Mi primera obra la titule “Mujer de Nueva York” y una copia fue adquirida por el Museo de Arte Moderno de Nueva York, que anteriormente ya había ingresado en su colección dos de mis dibujos sobre el tema de la locura. Cuando tenía 14 años aprendí con Lola Cueto, la técnica del aguafuerte. Las ediciones no rebasaban las tres copias. Se trataba de aprender y nunca tuve la intención de comercializar mis ensayos. Apenas salía de la infancia cuando entre al salón de Gráfica Popular e hice tres linóleos con influencia de lo que ahí se hacía. Los titule “La guerra” y con el tiempo se extraviaron. Quedaron eso si, reproducidos en el primer libro autobiográfico que titule “Cuevas por Cuevas” que publico ERA. Mi obra no conoció infancia, como lo dijo en una ocasión el crítico José Gómez Sicre. La madurez apareció muy temprano. La miseria humana surgió en mi prematuramente. Quizá porque nací en un barrio muy pobre donde abundaban los mendigos y las prostitutas.
En México durante mucho tiempo fui objeto de muchos ataques, Mis logros en el extranjero eran silenciados por la prensa local. Y así lo señalaba con indignación Margarita Nelken, a quien siempre tuve a mi lado. Pero ella era refugiada española y su sensibilidad y conocimientos superaban en mucho, a la pobreza intelectual de mis compatriotas. En mi país se me odiaba sin razón alguna. O quizá se debía a la envidia que mi reconocimiento provocaba en los mediocres. Toda mi obra se vendía en el extranjero y los elogios venían de fuera. Me armé de una coraza para evitar que me dañaran los ataques de “Kafka-huamilpa” y preferí ausentarme y viajar por diferentes partes del mundo.
Ahora, al fin, se me permite exponer en el máximo centro cultural del país, el Palacio de Bellas Artes y esto se debió a una petición que hizo mi amada esposa Beatriz del Carmen. Tras la visita de 30 mil personas durante el par de meses que estuvo abierta, la directora Roxana Velásquez manifestó a la prensa que “la muestra rebasó las expectativas cerrando con exitoso final”. Agregó la funcionaria: “El domingo 22 de junio fue cuando más afluencia tuvo tras recibir la visita de seis mil 450 personas”. Yo me pregunto: ¿Dado el éxito, porque no se extendió más tiempo la muestra?. Las salas que albergaron mi trabajo, permanecerán cerradas durante mucho tiempo, evitando que muchas personas de diferentes partes de la República, que tenían agendadas visitar México para ver la exposición, no podrán verla. Esta queja me la han hecho infinidad de personas. Otra falla que debo señalar, es el hecho de que el catálogo-libro no ha aparecido. La noche de la apertura solo hubo dos ejemplares. Uno fue para el Presidente de la República y el otro para mi. De haber estado listo, lo más probable es que se hubiera agotado en poco tiempo la primera edición. Los motivos de este error los desconozco ya que ninguno de los que trabajan en el recinto no me han querido dar ninguna explicación. Es lamentable porque se trata de una publicación verdaderamente espléndida, tanto por la calidad de sus reproducciones como por los ensayos escritos por Luis Rius y Teresa del Conde. ¿Habrá dolo en esto o es simple distracción?.
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Valerio Adami es uno de los grandes artistas de Europa. Nacido en Italia desde hace muchos años reside en París donde nos conocimos. Beatriz del Carmen tuvo la idea de invitarlo a exponer en el Museo José Luis Cuevas.
Investigamos donde podríamos encontrarlo, porque en los últimos tiempos vive entre Italia y París. Unos amigos nuestros que viajaron a Europa lo localizaron en Montecarlo y le entregaron nuestra carta-invitación que ahora nos ha contestado. Dice:
“Estimada Beatriz del Carmen y mi querido José Luis: Sus amigos amables me trajeron hace unos días su carta del 4 de julio. El Museo José Luis Cuevas ha estado siempre presente en mi memoria y siempre estoy con ganas de visitarlo. Ahora tú, José Luis, me estas dando esta oportunidad y esta señal de tu profunda amistad me conmueve. Gracias Carmen y gracias José Luis.
Entonces, ¿Cómo deberíamos de proceder?. Como han de saber nosotros vamos a estar juntos en la mesa redonda sobre Carlos Fuentes en la Ciudad de México, a finales de noviembre... Por lo tanto, yo pienso, que si es posible, la fecha más apropiada para mi exposición, podría ser en esta ocasión, o sea finales del mes de noviembre.
Probablemente sabrás que, junto con Saúl Steinberg, Jacques Derrida, Luciano Berio y Carlos Fuentes, hemos empezado la Fundación en el Lago Maggiore, en la misma población donde tengo mi casa y taller de verano. Es la Fundación Europea de Diseño, la que desafortunadamente no hemos abierto al público por causa de una muy larga restauración.
El año pasado le dije a tu hija Mariana, cuánto quisiéramos exponer tu obra. Tú sabes, yo siempre he considerado tu obra como la contribución al dibujo más importante de nuestra generación. Esperando la apertura oficial de la Fundación Europea de Diseño, mi colección la guardo en otra fundación, en Liechestein. Es la Fundación Adami, que contiene casi 60 pinturas de gran formato y 100 dibujos desde los años 60 hasta hoy, guardo en mi estudio en Montecarlo. Esta sería una oportunidad: escoger unas pinturas y unos dibujos (o solamente dibujos) de esta colección y mandarla por barco (o, en caja de madera, por avión) de Montecarlo a la Ciudad de México. Claro, yo necesito el permiso del Consejo Administrativo de nuestra Fundación, del señor Lucien Frydlender, pero, de todas formas yo soy el presidente y el presidente no lo necesita tanto.
Esta colección ya la hemos mostrado en varios museos de Europa y mi última exposición retrospectiva fue la que se presentó en el Museo de Tel Aviv. Yo opino que esta es la manera más simple de tener una completa exposición, sin préstamos de las colecciones y museos de todo el mundo.
Queridos Carmen y José Luis, ustedes saben qué difícil y caro es preguntar por los préstamos... (La Fundación les va a suministrar con todo el material que vayan a necesitar para el catálogo: transparencias, texto y otras cosas. La curadora Amelia Valtolina se va a encargar de todo lo que vayan a necesitar...).
Para mi va a ser una gran alegría poder destinar esta exposición al Museo José Luis Cuevas, al amigo, al artista – y no a estos profesionales de collares blancos, que eventualmente triunfan en el mundo del arte.
¡Oh, mi querida Beatriz del Carmen, estoy seguro que estos collares blancos, no pertenecen a tu vestuario!
Todo el mes de agosto voy a estar en mi casa italiana. Un abrazo enorme para ustedes dos, esperando su respuesta.
Valerio Adami
P.S.
Yo dispongo de excelente transportación en Montecarlo. A la persona encargada le tengo mucha confianza. Ella ya transportó muchas de mis obras. Como el último punto:
Era mi anhelo desde hace largo tiempo tener mi obra contigo. Ahora este anhelo lo comparto con mi fundación.
¿Por qué entre al Museo José Luis Cuevas y la Fundación Europea de Diseño no hacer la doble donación: yo a ti y tú a mi?.
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