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Mi relación amorosa con

Beatriz del Carmen LIX

20 de octubre de 2008

 

Víctor Alfonso Maldonado, diplomático, ex diputado, escritor, experto en navegación e incluso piloto aviador, me visita en la casa después de una larga permanencia en Italia, donde cumplió con un trabajo que desempeñó por encargo del Gobierno de México. Le presento a mi bella esposa Beatriz del Carmen, quien lo recibe con su habitual cordialidad. Le  ofrece tentadores chocolates que él rechaza porque dice que ha engordado mucho.
La tarde se va rápida recordando nuestros encuentros en Madrid, o bien cuando la hice de jilguero en San Luis Potosí, durante su campaña para diputado, para la que elaboré un cartel que se divulgó mucho. También le ilustré la que fue su primera novela. La tarde se fue rápida porque los recuerdos de nuestra vieja amistad fueron muchos. Me trae de regalo un texto que escribió para el programa de Ricardo Rocha que se llama Animal Nocturno. Lo reproduzco a continuación:
Perdóname, pero no tuve tiempo. Y así, cualquiera cree encontrar una buena excusa para no hacer lo que debía haber hecho o dejar incumplido un compromiso.
Y respondo irritado, enojón como soy: Oye: y sabes tú, que además de ti, ¿quién no tiene tiempo? Mi tía Paz, que la pasa rezando y mi mamá que ayer cumplió 86 años ... Porque gente como José Luis Cuevas ¡Qué casualidad! El sí tiene tiempo: pinta, dibuja, graba, escribe, ilustra libros ajenos, produce sus propios libros, es escultor, talla en madera, da conferencias, participa en congresos, ayuda a los artistas jóvenes que acuden a él (las puertas de su casa siempre están abiertas), mantiene vivo un museo, tiene durante muchos años una sección fija, su famoso Cuevario. Mito erótico, seduce según él a toda la que se le pone enfrente, viaja, recibe premios, medallas y diplomas, resiste certámenes, soporta discursos y hasta en una ocasión actuó como jilguero cuando le pedí que me acompañara en un tramo de mi campaña para ser diputado ...
Él sí tiene tiempo, con gran sentido de la ironía y del humor, para hacer todo esto y más. No en balde es uno de los personajes más importantes del siglo que pasó. Su presencia es indispensable en la historia del arte en México y en el mundo.
Pero sobre todo en México. Su irrupción en la plástica es memorable: No hay más ruta que la nuestra había dictaminado Siqueiros en una frase tristemente célebre. El estatismo dogmático de un grupo monopólico que se había adueñado de muros y galerías abiertas solo para ellos y sus amigos, había reducido la plástica mexicana a un estrecho confín repetitivo que parecía no tener salida.
Fue entonces cuando apareció -con la lanza en riestre- aquel joven intransigente, dispuesto a dar pelea y abriendo con la frescura de sus trazos una enorme brecha en un muro que parecía inexpugnable. José Luis Cuevas rápidamente se colocó a la cabeza de la joven pintura y abrió grandes las puertas a una nueva generación de artistas de enorme creatividad.
Pero ¡Claro! Todo ello tuvo su precio: Tuvieron que pasar muchos años para que el mundo oficial reconociera su presencia, ocupados como estaban en reverenciar a los de la vieja escuela. Tantos, podrá ser, como 40 años, cuando al fin se abrieron las puertas de Bellas Artes para albergar una exposición retrospectiva con 258 obras y varias esculturas en la explanada del palacio.
El jueves pasado, en la inauguración encabezada por el Presidente de la República, todo el México del arte y la cultura estaba ahí. Justo homenaje al gran artista, quién declaró en una entrevista de prensa que su mayor cualidad es la constancia y su peor defecto... la modestia”.

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Recibo una carta que dice:
“Estimado Maestro José Luis Cuevas:
Es para nosotros un motivo de orgullo que haya aceptado elaborar una obra para la portada de nuestro libro “Sesenta voces por Israel” que celebra el aniversario del Estado Judío. La simple mención de su nombre dará, sin duda, un extraordinario realce a esta publicación.
Con esta imagen, de tema relacionado con el Estado de Israel, refrenda usted los lazos de México con esta maravillosa nación de la cual, gracias al premio Jerusalem, es usted uno de los hijos consentidos.
El tamaño de la obra se reproducirá a 18 x 20 centímetros, pero está usted en libertad de pintar el cuadro al tamaño que desee, siempre y cuando no rebase los 40 x 50 centímetros.
En nombre de Keren Kayemet y en el nuestro propio, reciba los agradecimientos y bendiciones que  merecen los grandes hombres”.

Jacobo Adato, Presidente. Keren Kayemet, México; May Samra, Editora; Prensa: Maguén David. Carlos Echánove 224. Colonia Vista Hermosa.
 

 

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