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Organizada por Luis Eduardo Garzón, mi amada esposa Beatriz del Carmen y yo, asistimos a una comida en el restaurante San Ángel Inn. Los otros invitados fueron el Oficial Mayor de la Secretaría de Seguridad Pública, licenciado Sergio Montaño, el director de Lotería Nacional licenciado Miguel Ángel Jiménez y Eduardo Zavala, también licenciado, Coordinador de Asesores del Oficial Mayor. La conversación fluyó de una manera cordial. Se abordaron muchos temas y yo relaté algunas anécdotas que divirtieron a los presentes. Surgieron algunas propuestas. El que está al frente de la Lotería Nacional, me dijo tener la intención de que en una próxima edición de los billetes, se reprodujera “La Giganta”, con motivo de mi próximo cumpleaños que celebraré el 26 de febrero. Acepté gustoso. Por cierto que la fiesta con motivo de mi onomástico, se llevara a cabo en Monterrey, por decisión de mis amigos Luis Todd y su esposa Elvira, actual directora de la Pinacoteca de esa ciudad, donde con dos días de antelación se inaugurará una exposición de mis esculturas que ya han sido seleccionadas. La museografía correrá a cargo de Manuel Alegría. El y mi esposa han hecho el trabajo de curaduría. Se trata de obras recientes que por primera vez serán presentadas al público. Se ha considerado invitar a algunos amigos de México, entre ellos los presidentes del patronato “Amigos del Museo Cuevas”, de reciente creación. Ellos son Lourdes y Jorge Burillo, quienes con gran entusiasmo llevan a cabo su nombramiento.
Mi amada esposa y yo hemos llevado durante los últimos días una intensa actividad creativa. El día de hoy dimos por terminado un cuadro de gran formato que he titulado “La pintora y los monstruos”, que a ambos nos ha agradado. También, en lo que a mi se refiere, pinté algunas telas pequeñas sobre el tema del vicio. Me he dado tiempo para grabar algunas planchas y dar por terminada una escultura de seis metros de altura en la que represento a una pareja que, por supuesto somos Beatriz del Carmen y yo. Día por día continúo escribiendo mis cartas ilustradas dirigidas a mi esposa y entregadas en propia mano. Hasta ahora ya son 125 las cartas que serán expuestas en el Museo Cuevas durante la celebración Cultural de Centro Histórico de la Ciudad de México.
Enviado por Paco Barreda, director del Ex Convento del Carmen, de Guadalajara, el magnífico catálogo que se imprimió con motivo de mi exposición en ese lugar y que se clausuró a finales de enero de este año. Más que catálogo es un librito de 71 páginas en el que se registran las 120 obras que conforman la muestra. También hay una compilación de textos escritos por notables escritores. Ellos son: Alejo Carpentier, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y André Pieyre de Mandiargues.
Hay una introducción de Beatriz del Carmen Cuevas que dice:
“CUEVAS EL NARRADOR DE SUEÑOS”. Era un niño inquieto y melancólico; desde muy pequeño encontró su vocación de artista al descubrir su rostro en un espejo que colgaba en la sala de los altos de la fábrica de papeles y lápices, donde su abuelo Adalberto era el administrador.
Cuevas todos los días veía su rostro, reflejado en aquel espejo. Ambos coqueteaban, no había una cámara que pudiera retratarlo a diario, pero el sí.
Ahí empezó su obsesión por el autorretrato, el primero lo hizo a los cinco años de edad, no había día que no se contemplara y se dibujara. No encontraba a otro ser más hermoso que él.
A los catorce años decidió dejar su hogar para rentar un pequeño cuarto en la calle de Donceles. Ahí conoce a Mireya una mujer mayor que le posa y lo seduce.
Sus recuerdos de infancia siempre estarán presentes, los paseos que hacía al ir a comprar el pan con su nana Lupe y encontrarse con esas mujeres de vidas tan azarosas lo dejaban inquieto. Por las noches soñaba que jugaba con las hijas de las prostitutas y que él era el cliente. Sueños agitados de risas y alaridos terminaban humedeciendo su cama. Sueños que siempre han quedado grabados en un papel.
Más tarde ese joven irreverente se rebela ante los monstruos del muralismo mexicano. Sus miedos y sus angustias al fracaso lo hacen cada día más fuerte, con una armadura de hierro y un corazón generoso.
Dibujante, escultor, pintor, ceramista, escritor, político y esposo... José Luis Cuevas”. |
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