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Para recordar sucesos del pasado mi memoria no me falla; pero cuando se trata de lo inmediato todo se borra. Esta situación me angustia. Pero afortunadamente, mi amada esposa Beatriz del Carmen lleva un diario en el que anota todo lo vivido. A él recurro en esta ocasión para relatar, concienzudamente, lo que ha sido nuestro reciente viaje a Chile. Escribe mi mujer: “El lunes 18 de mayo a las 11:05 de la noche Viajamos por Lan Chile y llegamos a Santiago a las 8:15 de la mañana, del día siguiente. Nuestro destino final será La Serena, donde participará José Luis en un encuentro de grabadores. La Serena es un lugar maravilloso por su cercanía al mar; pero ahora empieza el invierno y el frío es espantoso. En todos nuestros viajes recientes el frío nos persigue. Yo duermo en los aviones pero José Luis siempre permanece despierto. Vigilante de todo lo que pueda pasar. Quizá esto se deba a que hace algunos años sufrió un accidente aéreo en el que él fue el único sobreviviente. Esta experiencia me la ha contado infinidad de veces. Se trató de un vuelo que lo llevaba a Río de Janeiro. El percance sucedió unos minutos después de haber despegado la nave. Milagrosamente él se salvo.
En el aeropuerto de La Serena nos esperaban algunas personas que por instrucciones de la alcaldía, nos han ido a recoger. Nos llevan a comer en compañía de otros grabadores procedentes de varios países latinoamericanos. Han ido para trabajar en obras que tienen como tema los cien años del natalicio de Salvador Allende. Los grabados se reunirán en una carpeta. El hotel donde se nos hospeda se llama Francisco de Aguirre, que se encuentra en la calle Cordobés 210 en el centro de la ciudad, junto a la Plaza de Armas. Bernardo Aedo es el director de este evento. No lo conocíamos pero de inmediato se da una gran amistad, lo mismo que con su esposa María Inés. Por la noche hay una cena en un restaurante cerca de la playa.
20 de mayo. Después del desayuno, se llevaron a mi esposo a la Universidad de La Serena. Después pasan por mí para ir a almorzar, como ahí se dice. Por la tarde se inaugura el festival con la presencia del alcalde Raúl Saldivar Auger. Todos felices brindamos con un pisco, bebida tradicional hecho de uva.
Jueves 21 de mayo. Después de la comida nos llevan a la tierra de Gabriela Mistral, donde está su tumba. Es maravilloso el paisaje y nos detenemos a contemplar las cordilleras de los Andes y en la noche miramos al cielo con tantas estrellas que apenas y caben en la bóveda. Yo maravillada de poder ver toda esta lindura. María Inés me compra unas mermeladas de tomate. Antofagasta está muy cerca de La Serena.
Hay poco material para trabajar, los días pasan muy lento y el frío es cada momento peor. Mis heridas, consecuencia de una reciente operación, se contraen y me producen un intenso dolor. Hoy Cuevas dará una conferencia en la Universidad de La Serena. Hablará, con su natural sentido del humor, de su paso por diferentes talleres de grabado. Cuenta infinidad de anécdotas que divierten a los asistentes. Asisten los compañeros grabadores, con los que hemos hecho una cordial amistad. Ellos son: Pablo Quert de Cuba, Enrique Stuardo y Hernán Cueva, de Ecuador, Pablo Delfíni de Argentina, Lucy Yegros y Carlo Spatuzza de Paraguay, Javier Azurdia de Guatemala y Ernesto Bandera de Chile.
28 de mayo. A las 12:00 p.m. salió nuestro avión para Santiago. Para nuestra sorpresa nadie nos esperó en el aeropuerto, así que tomamos un taxi que nos llevó al Hotel Leonardo Da Vinci en la calle Málaga 19. La ubicación es buena y la zona también. El domingo partiremos para México. Nos quedan solo tres días para disfrutar Santiago. Después de dejar nuestro equipaje en el hotel, José Luis y yo salimos a dar un recorrido por la ciudad, que tantos recuerdos le trae. Me habla de sus amigos y con tristeza me dice que muchos ya han muerto. Tal es el caso de Nemesio Antúnez que dirigía el Museo de Arte Moderno donde se presentó una gran exposición de sus obras. También recuerda a Pablo Neruda y a su esposa Matilde, quienes lo invitaron a comer en su casa de Santiago. A Roberto Matta no lo conoció en Chile, pero en París se veían con frecuencia. Conserva de él varias cartas en las que lo llama “Caro Pepe Lucho”. Fue también gran amigo de Pepe Donoso, novelista notable y su esposa Pilar. Ambos ya fallecidos.
Viernes 29 de mayo. A las 10 de la mañana nos mandaron una camioneta con Lucho de chofer, que nos llevó a Valparaíso, donde se encuentra la Secretaría de Cultura. Ahí nos recibió el subdirector que puso a nuestra disposición a dos chicas muy amables. Fabiola Araneda y Nicole Marchant. Nos llevaron a un funicular para que viéramos la vista del puerto. En una tienda compré una capa de alpaca hecha con pelo de llama. Luego nos llevaron a comer al restaurante “Portofino”, por indicaciones del Subsecretario de Cultura, Eduardo Muñoz Inchausti. Ahí pudimos ver a unos lobos marinos, muy cerca del muelle, que me trajo tantos recuerdos de mi niñez en Campeche. Quizá por eso se debió mi estado melancólico. Visitamos otra de las casas de Neruda llamada “La Sebastiana” donde vivió con su última esposa, Matilde. Ambos están enterrados en Isla Negra, lugar que José Luis ya conocía. Son muchas las veces que mi esposo ha estado en Chile. Son varias las exposiciones que ahí ha presentado. Tantas que no recuerda el número.
Por la noche ya en Santiago, Bernardo y María Inés nos llevaron a cenar a un muy lindo restaurante cuyo dueño es el hermano de ella.
Sábado 30 de mayo. Carmen Waugh, gran amiga de José Luis, desde hace muchos años, nos llevó a conocer la galería “Patricia Ready” que según José Luis es una de las más bellas del mundo. Patricia es también gran amiga de mi marido y en la galería que antes tuvo, presentó una exposición de sus obras. Ahora ella lo ha invitado para dentro de dos años, a exponer en su nuevo y espectacular centro de arte que abarca varios pisos. José Luis aceptó de inmediato. Después fuimos a otra galería a donde llegamos con Bernardo y María Inés. Ahí comimos en compañía de dos artistas también antiguos conocidos de José Luis: Guillermo Núñez y Gonzalo Cien Fuegos, quien por cierto expuso en el Museo José Luis Cuevas. Para nuestra sorpresa, porque no los representa Núñez, muy pronto cumplirá ochenta años. Fue muy amigo de Neruda que en alguna ocasión le escribió:
Guillermo Núñez
canta
vuela
dibuja
con Neruda
la canción desesperada
Domingo 31 de mayo. Salimos a México a las 2:00 p.m. “Nos esperan muchas horas de vuelo”. |
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