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Mi amada Beatriz del Carmen es mi más severa crítica de todo lo que hago. Cuando trabajo en el estudio donde siempre ella está presente, me sugiere que cambie el color que acabo de aplicar. Advierte, cuando dibujo en grandes telas, ciertas fallas en la composición y me dice donde está el error. Como es una mujer muy inteligente y sensible le hago caso. Ella estudió pintura y yo en cambio he sido autodidacta en todo. Desde que la conozco tengo a una maestra en casa. Al principio era renuente a intervenir en mi obra porque pensaba que todo lo que yo hiciera obedecía a mi manera de hacer las cosas. Esperaba a que yo terminara lo que estaba haciendo y aplaudía el resultado. Su excesiva admiración que me tenía, la frenaba y solo recibía de ella elogios. Con el paso del tiempo, empezó a actuar como si fuera un alumno aventajado que a pesar de mi talento, según ella me decía, estaba expuesto a equivocarme.
Ella asiste a todas las conferencias a las que soy tan afecto. Lo mismo sucede durante las entrevistas de prensa que casi diario se me hacen. Siempre le pido que ella esté presente, porque cuando mi memoria me falla, ella está ahí para corregirme. Me dice que no está bien que me repita, que casi siempre digo “que fuí un artista precoz que descubrió su vocación a una edad temprana”.
Es costumbre repetir tópicos ya tratados en demasía. En esto no estoy de acuerdo con ella porque se trata de una estrategia de publicista. Y no se puede negar que en el uso de la palabra tengo un talento nato. Le recuerdo algunos spots notables. Cito algunos: “Yo sin Kleenex no puedo vivir que se debe a Gabriel García Márquez. A Salvador Novo le debemos uno muy ingenioso: Mejor Mejora Mejoral”. De Eulalio Ferrer recuerdo uno que se refiere a las papas fritas “Sabritas”: Dice “A que no puedes comerte una sola”. Otro, cuyo autor desconozco, alcanzó una gran popularidad: “Siga los tres movimientos de Fab: remoja, exprima y tienda”. De Humberto G. Tamayo fue aquel que decía: “Esta leche es tan fresca que hace unos minutos era pasto”. Otras más: “Pepsi-Cola doble cantidad”, y aquel que era casi un albur: “Para petacas las de Miguel”.
En mi caso fue tal la popularidad de mi mural efímero, que entre los pintores jóvenes siguen diciéndole a un compañero cuya obra no consideran muy buena, que es un “mural efímero”. Con esto quieren decir que ya no volverán a hacer otra exposición. En la época de las películas de ficheras en más de dos ocasiones se repitió un chiste que me alude: una prostituta le pregunta a otra: “¿Cómo te pinta el día?” a la que la otra le contesta: “Como José Luis Cuevas, de la chingada”. Otros chistes del mismo tono se escuchan en una película de Mauricio Garcés y en otra de Viruta y Capulina. En “El Profe”, de Cantinflas hay una mención de mi nombre, pero esta sí elogiosa. En la televisión los geniales “Polivoces” uno de ellos hacía una espléndida imitación de mi persona. Desgraciadamente fue prohibida por Televisa, porque no se debía hacer mofa de los hacedores de cultura. Lo mismo sucedió con la “representación” que se hizo de Juan José Arreola, que era sin duda espléndida.
En una ocasión me llamó Carlos Alazraki para que hiciera un comercial de la marca de pinturas “Comex”. Esto sucedió cuando faltaban pocas semanas para que se inaugurara el Museo José Luis Cuevas y necesitaba dinero para enmarcar la mayoría de las obras. Causó escándalo y hubo un coleccionista que devolvió a la Galería Misrachi de la calle Génova, unas obras mías que recién había adquirido. Se me hicieron entrevistas en las que expliqué lo que ya he dicho. Esto es un tópico que se me sigue diciendo en las conferencias que doy en México.
Otro evento que causó revuelo es cuando anuncié que en una galería de Polanco haría tatuajes a mujeres. Asistieron cientos de señoras que querían que en alguna parte del cuerpo que ellas señalaran, quedaran tatuajes de mi autorretrato. La intención era generosa, porque yo quería que mi imagen fuera envejeciendo a la par de ellas. El tatuaje lo hizo un profesional porque yo no me sentí capaz de ser el autor de los tatuajes.
Soy sin duda el pintor más entrevistado de toda América Latina y el más fotografiado, agrego.
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