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Ningún otro artista plástico ha logrado reunir tal cantidad de material escrito como este autor del Cuevario. Todo empezó el año de 1953, cuando por primera vez expuse en México. Desde entonces son miles de publicaciones que se han ocupado sobre mi trayectoria. Mi amada Beatriz del Carmen me asiste en esta búsqueda que parece interminable. Mucho de lo que vamos encontrando, había caído en el olvido. Revistas en diferentes idiomas, periódicos amarillentos, invitaciones para diversos eventos que eran depositados en cajones con la intención de que algún día pegaría todas en mis scrap books. Pero no lo hice y ahora dada la abundancia de estas, pienso que los años que me quedan de vida resultan insuficientes, para ordenar tal papelería. He sido cuidadoso cuando se trata de libros. En mis tres bibliotecas guardo mi bibliografía en orden cronológico. Pero aún así, de pronto encuentro algún libro no incluido en los anaqueles donde están los libros en los que con diferentes enfoques se estudia mi trabajo. El que ahora descubro, creo que ni siquiera lo había leído. Está escrito por la crítica argentina Graciela Kartofel y se titula “José Luis Cuevas: Su concepto del espacio” y cuenta con cien páginas muy bien ilustradas. Reproduzco tan solo parte de la introducción: “¿Qué es el estilo? Una respuesta breve podría definirlo como una forma constante, o bien, como aquello que se compone de elementos, propiedades y expresiones persistentes. Puede hablarse de estilo en la arquitectura, la vestimenta, la pintura, la literatura, la música, en fin, en todo. Si nos referimos específicamente al estilo en la obra de un artista de lo visual, haremos evidentes aquellos caracteres que lo distinguen entre sus colegas, que lo destacan entre sus congéneres, que definen su obra entre los demás. Con esta aproximación, podemos dedicarnos al estilo de quien hoy nos ocupa: José Luis Cuevas. Aquel tiene una constante: es dibujístico. La obra de Cuevas es fundamentalmente lineal, resuelta sobre una superficie preferentemente pareja y plana, tratada con texturas que no adquieren un volumen real sino insinuado (caso aparte resultan los collages, de los que hablaremos oportunamente). Ya sea con tinta, lápiz, gouache, pastel y acuarela. José Luis Cuevas realiza una obra singular en el campo de la gráfica directa y también en el de la gráfica impresa, mediante la litografía, el aguafuerte, la punta seca y algunas otras técnicas de impresión de originales múltiples.
Al encararnos al análisis del estilo de un autor no podemos ni debemos “disecar” una o varias – ni aun todas – las obras con el único propósito de encasillarlas en opresivas definiciones. El objetivo es analizar las piezas tan sólo como parte de un todo que la palabra no llegará a agotar. El verbo develará, si. La percepción visual nutrirá la coherencia del proyecto. Las palabras descorrerán el velo del camino que recorre la sensibilidad; la describirán, realizando las racionalizaciones que convengan para llegar a determinar algún o algunos de los aspectos estilísticos buscados.
Si solo nos quedamos con la palabra al analizar una obra plástica, nos faltarán los códigos visuales, extra–abecedarios, que constituyen el sujeto estético. Por ello, aprenderemos su estilo sólo con la observación constante de la obra. El ojo que mayor oportunidad tiene de ejercitarse viendo obras plásticas, desarrolla más su capacidad de lectura. Cuando se trata de encontrar denominadores comunes, sin reduccionismos o inadecuadas simplificaciones, se buscan los lineamientos internos de la producción que relacionan al artista con su ambiente y su época. Surgen aspectos endógenos y exógenos, es decir, los rasgos propios del autor y aquellos de su entorno.
La investigación de los rasgos “cuevianos” se puede realizar a lo largo de las cualidades expresivas de sus obras, por medio de las relaciones formales, en una travesía por el océano de los elementos, o en los materiales que José Luis Cuevas utiliza. Según Meyer Schapiro, “si bien los elementos formales decisivos y esenciales, no son suficientes para caracterizar su estilo”… “Y agrega que deben distinguirse los elementos en común pero también y sobre todo, buscar las diferentes formas de combinar los elementos espaciales. Con cierta reserva, tomaremos estos dos polos como márgenes de este ensayo. Nuestro análisis, especialmente centrado en el “espacio” establecerá los elementos espaciales en común, así como algunas características de las relaciones bidimensionales y tridimensionales en la obra de José Luis Cuevas.
El espacio en la producción de este autor posibilita un amplio espectro para el análisis de su obra. La reducida importancia que le otorga a la luz, las relaciones del espacio con la imagen estática y con la imagen en movimiento, y con el espacio escénico, forman un conjunto de sus conceptos estéticos. Debemos reconocer que sus incursiones en la tridimensionalidad, hacia la que se dirige “con pie de gigante” adquirirán ante nosotros mayor claridad al advertir las relaciones entre lo fijo y lo dinámico que ha venido desarrollando sobre el papel. Cada quien a su manera ha sido testigo o compañero de viaje del largo periplo que José Luis Cuevas iniciara en 1939, a los cinco años, con los que considera sus primeros dibujos, hasta ahora, que inicia su entrada al espacio tridimensional con maquetas que llevan al volumen sus propios dibujos. No es una tridimencionalización para escenografía ni parta vestuario como las que ya ha realizado, sino que se relaciona con la escultura… El tema del espacio es el vector de este libro porque su desarrollo en la obra del pintor es tan amplio y conjetural que hemos considerado de suma importancia incluirlo dentro de la amplísima bibliografía que trata de José Luis Cuevas. Aunque podría ser un lenguaje menos elocuente, o aparentemente mudo frente a las lacerantes declaraciones dibujísticas que nos plantea, es un aspecto de gran significado en su obra…”
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En el homenaje que rindo a mi esposa Beatriz del Carmen, exponiendo 160 cartas de amor que le he escrito y dibujado a lo largo de nuestra relación amorosa. A todos ha gustado la obra expuesta y la Universidad de Veracruz, en Jalapa, ha demostrado su interés en reunir todas estas cartas en un libro. Este proyecto nos tiene entusiasmados a Beatriz del Carmen y a mí. |
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