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Mi amada esposa Beatriz del Carmen me pide le lea alguno de los libros que me han llegado en los últimos días. La letra es muy pequeña para ella, ya que padece un problema de la vista, que espero pronto se componga. Le gusta escucharme, porque me dice que leo con buena voz. “Eres poseedor de muchas cualidades” y enumera estas: Me habla de mi habilidad para desarrollar diferentes temas durante mis conferencias. También le seduce verme dibujar durante las horas que pasamos en el estudio. Me enfrento al lienzo o al papel y en pocos minutos trazo las líneas que irán conformando un tema que hasta ese momento ignoro cuál será el resultado. Ella me mira silenciosa en espera de que termine mi trabajo. Cuando este se ha finiquitado, me asegura que durante el proceso ella imagina diferentes cosas. A veces cree que me entrego al abstraccionismo; pero de pronto aparecen personajes y el abstraccionismo desaparece. Le digo que para mi dibujar es un juego que me divierte. A veces mi dibujo lo inicio por la parte inferior de la superficie. De ahí la línea inicia un viaje que empieza en un pie y termina en la representación de un rostro. Me agrada sorprenderla. Una vez terminado lo que he dibujado, ella interviene y me sugiere los colores que debo aplicar. De eso ella sabe mucho porque estudió la pintura. Es una buena colorista. Le comento que en todo yo he sido autodidacta. Yo he sido siempre mi propio maestro. Lo mismo cuando grabo, esculpo o escribo. Nadie me ha enseñado como hacer las cosas. Lo que me guía es mi intuición. Soy un creador nato. La anatomía humana la aprendí haciendo disección de cadáveres. Mi visión sombría de la condición humana fué el resultado de observar a los personajes dolientes de los hospitales y los manicomios.
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En días pasados fui objeto de un homenaje más. Fué en el salón de exposiciones de la Bolsa Mexicana de Valores. Yo no lo busqué, la idea surgió de Luis Téllez Kuenzler que es el director de la Bolsa, un lugar verdaderamente fascinante. A mí me toco decir algunas palabras; pero fue Téllez quien hizo la presentación que a continuación reproduzco: “Muy apreciable maestro José Luis Cuevas; Estimada señora Beatriz del Carmen Cuevas; Distinguidos invitados:
En nombre de la Bolsa Mexicana de Valores, extiendo una cálida bienvenida a nuestro querido amigo José Luis Cuevas.
Agradezco a todos su compañía en la inauguración de esta muestra con la que celebramos los ya más de 60 años de trayectoria artística de este mexicano universal, y que forma parte de los festejos por los 75 años de vida del maestro.
Enfant terrible de la Generación de la Ruptura, el maestro Cuevas participó del embate renovador de la plástica mexicana representado por esta corriente que, con dignidad, talento y arrojo, venturosamente, se opuso, desde los años 50, a lo que para entonces se había convertido en rigidez y dogmatismo de la llamada Escuela Mexicana de Pintura.
Arnold Belkin, Lilia Carrillo, Pedro Coronel, Enrique Echeverría, Manuel Felguérez, Fernando García Ponce, Günter Gerzo, Gironella, Matías Goeritz, Carlos Mérida, Vicente Rojo, Juan Soriano, Rufino Tamayo, Francisco Toledo, Cordelia Urueta, Remedios Varo, Vlady, Roger Von Gunten, son algunos de los artistas que, junto al joven José Luis Cuevas, abrieron paso a la corriente de libertad formal y temática que dio nuevo vigor al arte mexicano.
La Cortina de Nopal, el manifiesto rupturista del Maestro Cuevas, cumplió 50 años de haberse publicado. También se cumple medio siglo desde que José Luis, a sus 25, obtuvo el Primer Premio Internacional de Dibujo de la Bienal de Sao Paulo.
Desde entonces y hasta nuestros días, decenas de reconocimientos nacionales e internacionales y cientos de exposiciones individuales y colectivas en las principales ciudades del mundo, han nutrido la trayectoria de este mexicano ejemplar.
Consecuente con su ideario, José Luis Cuevas sigue impulsando el arte contemporáneo a través del museo que desde hace 17 años lleva su nombre. En una escala más modesta, lo mismo intentamos hacer aquí, desde hace cuatro años.
Ahora, gracias a la gentileza del maestro y de su esposa, Beatriz del Carmen, Directora del Museo José Luis Cuevas, la Bolsa Mexicana de Valores se honra en presentar esta selección de dibujos, técnicas mixtas, acrílicos y esculturas, de los cinco lustros más recientes de su producción.
Pequeña pero significativa, la muestra expone su mirada sensible hacia los márgenes de la sociedad urbana, y su aprecio por el erotismo como afirmación de vida.
Finalizó estas palabras citando a otro mexicano universal, a propósito de Cuevas:
Una risa,
Como un aullido
Desde el fondo del tiempo,
Desde el fondo del niño,
Cada día
José Luis dibuja nuestra herida.
(Son versos de Octavio Paz, de su poema Totalidad y fragmento)”. |
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