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Mi relación amorosa con

Beatriz del Carmen CXX

21 de diciembre de 2009

 

 

El Cuevario que ahora me dispongo a escribir es el número 120 y con este termina el 2009. ¿Qué nos depara a mi amada esposa Beatriz del Carmen y a mí el año que está por comenzar? Misterio. ¿Cuántos amigos o conocidos morirán? Los doce meses que han transcurrido se fueron volando. ¿Qué pasa que conforme pasa el tiempo la vida se va acortando? Siempre he tenido la costumbre de anotar la fecha de las obras que voy haciendo. Reviso la lista de éstas y descubro que algunas que imaginaban eran recientes fueron hechas en enero o en febrero. Le digo a mi esposa: Hace unas cuantas semanas hicimos tal viaje y ella me corrige; no fueron semanas fueron meses. Ella lleva el recuento de todas nuestras actividades en una libreta que es un diario. Yo de alguna manera hago lo mismo en este mi cuevario que generalmente pongo a navegar a través del internet. Yo he sido un obsesivo de las autobiografías. Todo lo vivido en compañía de mi esposa está registrado. Hay material de sobra para reunirlo en un libro, que quizá requiera  no de un tomo, sino de varios. A esta necesidad de expresarme a través de la escritura también se manifiesta en las cartas que por lo menos dos veces a la semana escribo a mi querida esposa. Para celebrar los 17 años de haberse inaugurado el Museo José Luis Cuevas, tuvimos la buena idea de exponerlas en todas las salas del museo. Debo decir que estas misivas vienen ilustradas. Así que están presentes dos de mis vocaciones: la literatura y la plástica. Se presentaron 170; pero ahora el número ha crecido y ya suman 190. Las que todavía son inéditas, se presentarán a mediados de enero en el Museo MACAY, de Mérida. Estas irán acompañadas de muchas otras obras de técnicas diversas, tales como pinturas, dibujos y esculturas. Me informa Carlos García Ponce, creador de este centro de arte, que se editará un catálogo muy bien ilustrado y con algunos ensayos sobre mi enorme trayectoria en el campo de las artes. Esta será la primera actividad del año venidero. Pero dentro del mismo mes, en el museo que lleva mi nombre, se presentará una exposición con obras de Beatriz del Carmen y mías. Ya está impresa la invitación en la que se da la fecha de la inauguración: 20 de enero y estará abierta hasta el 4 de marzo. La maestra Marisela Lara fue quien puso el título a la exposición “Mundos concéntricos”. Me satisface que por segunda vez, se reúnan el trabajo de mi esposa y el mío, en las salas de este museo que ella con tanto entusiasmo dirige. Todo mundo está invitado a la apertura que será a las 19:30 horas. Una evidencia más del enorme amor que nos profesamos, desde que iniciamos nuestra imperturbable relación, hace ocho años.

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En diciembre abundan las fiestas para celebrar la vida y el advenimiento de un nuevo año. Hace unos días hubo una cena en la casa de Luz y Jorge Burillo, en la que pudimos saludar a muchos de nuestros amigos. Al día siguiente asistimos a una comida en la residencia de la Embajada de España que llevaba dos propósitos; despedir al Embajador Carmelo Angulo que se despide de México y la presentación de una escultura que he donado a la Embajada y que ha sido situada en un salón donde hay una pintura de Felguérez y una escultura de Juan Soriano. Fué una velada muy agradable, como lo fué también la comida en la casa del Embajador de Francia M. Daniel Parfait. Esto fué con motivo de la exposición que presenté en la Casa de Francia que llevó el nombre  de “El París de José Luis Cuevas”. Todavía mi esposa y yo no hemos decidido donde pasaremos la noche con la que se festeja  el fin de año. Quizá vayamos a Cuernavaca donde hemos sido invitados por Anita y Ramón Xirau. Si no es así y decidimos no ir a esa convulsionada ciudad de la eterna primavera, nos quedamos en México y en nuestra casa brindaremos  y nos abrazaremos los dos solos, prometiéndonos que nuestro amor será perdurable.
En estos días llegan muchos regalos que de esta manera nuestros amigos expresan el afecto que nos tienen. Nosotros correspondemos de la misma manera.
En la cena del Embajador de España, este me dio un regalo. Es un libro sobre Luis Buñuel que se llama “Buñuel, entre dos mundos” que ya he empezado a leer con enorme alegría. Con este cineasta excepcional, me unió una gran amistad y sus visitas a mi casa eran frecuentes. Yo a la suya fui en dos ocasiones y pude ver el retrato que le hizo Salvador Dalí y que tenía colgado en una de las paredes de su recámara. Estando ambos en París me invito a la filmación de su película "El discreto encanto de la burguesía" que estaba filmando en los estudios Billancourt, con Fernando Rey y Delphine Seyrig, a quien por cierto  había conocido  en Nueva York cuando estaba casada con un pintor abstracto  de cierto renombre. Un día con enorme nostalgia por su patria, regreso a París y filmó su primera película francesa dirigida por Alain Kuni.

 

 

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