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Mi relación amorosa con

Beatriz del Carmen CXXXIV

29 de marzo de 2010

 

 

Se dice. Le digo a mi amada esposa Beatriz del Carmen, que los años se están recortando. Es cierto. No es lo mismo los años recientes que los que pasaron hace algún tiempo. Recién empezó 2010 y ya estamos en abril. Pronto se acabará el año y ni lo sentimos. Esta celeridad del tiempo me llena de angustia. Ya falta poco para que llegue el año de mi cumpleaños. No, estoy equivocado. Mi cumpleaños fue el 26 de febrero. Lo que pasa es que la fiesta que se iba a dar con este motivo, se suspendió porque estaba yo enfermo. Ese día pasó sin pena ni gloria. Mejor dicho con pena, porque me encontraba enfermo con una ciática dolorosisamente que me tuvo en la cama en un grito. No hubo fiesta ni regalos. Pasó ese día desapercibido. En años pasados si fui celebradísimo. Bueno de mi amada Beatriz del Carmen sí recibí un obsequio que como es costumbre puso debajo de la cama. Como ustedes pueden ver, estoy muy confundido con el tiempo.
El tiempo está marcado por las obras que a diario realizo. Aún enfermo no dejo de trabajar. Estando encamado realicé más de 200 dibujos de pequeño formato. Ya han sido enmarcados y pronto serán expuestos en una sala que lleva el nombre de “Los siameses”. Con estas obras de tamaño diminuto se inaugurará una nueva sala del “Museo José Luis Cuevas”. Como se ve, aún enfermo no dejo de trabajar. El dolor físico es un incentivo para practicar el dibujo.
A mi problema de ciática, se sumaron otras enfermedades. Es decir dos más. Aparecieron tres úlceras y un problema neurológico. Para detectar este acudió a mí casa un “eminente” médico que se limitó a pedirme le mostrará la lengua y su diagnóstico fué de inmediato: padezco un problema neurológico. Fué rápido en detectar, viéndome tan solo la lengua, pero fué todavía más rápido al cobrar la consulta. Al despedirse extendió la mano y pidió el costo de dos mil pesos. Hasta ahora no me explico que tendrá que ver mi lengua con los problemas neurológicos que me aquejan.

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Las letras de un escritor siempre son bien recibidas, aunque éstas vengan en una tarjeta. Marco Antonio Campos es afecto de enviar éstas de aquellos lugares donde su constante vida viajera, lo va llevando. Procuro guardar estas notas que no por su brevedad dejan de ser importantes. Pero de pronto descubro alguna que por descuido quedó fuera de sitio. Como la que ahora reproduzco y que fué encontrada en el interior de un libro. Está fechada en Jerusalem. Fué escrita y enviada el 20 de mayo del 2003. Dice:
“Querido José Luis: Algo, algo de éstas tierras bíblicas quedarán como mareos del corazón y de 12 razones, el sueño y felicidades y el sol de Jeruralem por las 12 bodas. Marco Antonio Campos”.

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Estoy armando una nueva biblioteca en una sala espaciosa, que mi amada esposa Beatriz del Carmen, construyó con la ayuda de un maestro de obras. Quito y pongo, este trabajo me alegra mucho. Son libros que durante mucho tiempo, estuvieron  guardados en cajas. Muchos de ellos ya habían sido olvidados. Pero la mayoría son de enorme importancia. Encuentro uno que llama poderosamente mi atención. Se llama “Los Gobernantes de México Independiente”, editado por Porrúa el año de 1949. Los textos  son de Manuel García Purón y Heriberto García Rivas. Me sorprenden los espléndidos de José Arellano Fischer. Artista que merecería ser descubierto. Recuerdo que en 1953, en una entrevista que se  me hizo, lo mencioné con enorme admiración. Hoy viendo los retratos que hizo de los “Gobernantes”, veo que no me equivoqué. Dibuja con maestría los cuerpos  de los gobernantes y solo las cabezas son sombreadas con la misma plumilla y la misma tinta. Al paso del tiempo llegué a conocerlo y con alguna frecuencia  lo visitaba en su casa. Varias veces me tocó llegar cuando dibujaba con modelo y ponía a mi disposición algunas hojas de papel para que ambos trabajáramos juntos.

 

 

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