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Mi relación amorosa con

Beatriz del Carmen CXXXIX

03 de mayo de 2010

 

 

Mi amada esposa Beatriz del Carmen y yo, buscamos afanosamente aquellos libros y revistas para los que yo he hecho dibujos para las portadas. Hasta hoy hemos encontrado cerca de 100. Falta todavía revisar lo que he guardado con sumo cuidado en diferentes cajones. Posiblemente habrá por lo menos 15 más. La intención es exponerlas en las cinco vitrinas que hay en el Museo Cuevas. Se llamará esta muestra “Cuevas portadista”. La portada más antigua está fechada el 5 de enero de 1943. Es evidente que en aquellos tiempos la influencia de la escuela mexicanista se deja ver. Hay en este dibujo la destreza de un niño, que todavía no encontraba un lenguaje propio; pero esta obra temprana demuestra cierta facilidad, aunque me apoyaba en el estilo de la época. Después vendría la influencia de Orozco que ya anunciaba el artista que antes de cumplir los 17 años, ya había encontrado un estilo propio. El empuje que me dio Orozco fue definitivo. En auge los tiempos visitaba los hospitales, prostíbulos y por supuesto la Castañeda donde habitaban los enfermos mentales. Con este material expuse por primera vez fuera de México. Quien me invito a presentar esas obras terroríficas fué el crítico José Gómez Sicre quien vio mi trabajo en la casa de Gironella y de inmediato me dio fecha para que expusiera en la que entonces se llamaba Pan American Union y que ahora es la OEA.

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Una obra mía, titulada “El fumador” de reciente producción, se reproduce en la portada de una revista que edita la Universidad Veracruzana. Es una publicación de enorme calidad. En las páginas interiores, aparece un Dossier en la que aparecen 12 obras mías recientes; esculturas, pinturas y dibujos, se reproducen en el Dossier. Hay un texto sin firma, que dice lo siguiente:
“José Luis Cuevas: La lección del maestro. Dibujante, grabador, escultor y escritor (Ciudad de México, 1934), de formación esencialmente autodidacta, adquiere notoriedad gracias a la serie de artículos que publica en el suplemento  México en la Cultura del periódico Novedades (1957-1959), contra la hegemonía impuesta por la Escuela Mexicana de Pintura. En ellos proclama su ideario estético a favor de la libertad formal y temática buscada por los artistas opositores al indigenismo y a su entonces desgastado mensaje ideológico. En ese contexto acuña el término “La cortina de nopal (1958), sinónimo de chauvinismo” a la mexicana. Se le ubica en la generación intermedia del grupo de Ruptura. Culmina dicha actitud beligerante con la realización del Mural efímero (1967) término contradictorio con el que satiriza la solemnidad del muralismo. El happening tiene lugar en la Zona Rosa, barrio capitalino al que se adjudica ese nombre.
En los años sesenta se revela como uno de los más prolíficos grabadores contemporáneos gracias a las series realizadas en los Estados Unidos: Recollection of Chilhood (Los Angeles, 1962 y 1964) Cuevas Charenton (Los Angeles (1962), Crime by Cuevas (Nueva York, 1968) y Homage to Quevedo (San Francisco, 1969). Residiendo en París, lleva a cabo una intensa actividad como grabador. Para entonces es ya el mayor exponente de la Nueva Figuración. Se revela como un destacado neoexpresionista integrante del grupo internacional The Insaiders que desde Estados Unidos, se pronuncia a favor de un arte preocupado por los valores imperecederos del humanismo occidental, situando al hombre como medida de todas las cosas, pero también inmerso en un mundo caótico, presa de la crueldad, indefensión y soledad contemporánea. En los años setenta consolida su presencia como una de las más originales y polémicas personalidades de la cultura mexicana, al postularse como candidato independiente a una diputación, hecho hasta entonces inédito en la política nacional. Sintiéndose incomprendido se autoexilia en Francia, donde reafirma su prestigio con la gran retrospectiva organizada por el Museo de Arte Moderno de París (1976).
Hacia la siguiente década realiza en España las siguientes gráficas: Suite Catalana (1981) y Suite Vasca (1983) – llamada también Intolerancia en homenaje  a D. W. Griffith – y Suite Madrileña (1987).
Su obra finisecular se caracteriza por un incremento de la actividad escultórica, traducida en bronces de diversos tamaños, sobresale La Giganta (1991), colosal representación de la dualidad masculino-femenino que preside el Museo José Luis Cuevas, inaugurado en 1992 en el antiguo convento de Santa Inés edificación del siglo XVII ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México. En Sevilla crea dibujos y grabados para La Suite Andaluza (1993) inspirado en la lectura de las Soledades de Góngora y en algunos relatos sobre la conquista de México que se encuentran en el Archivo General de Indias. Un año después de haber enviudado, conoce en 2001 a Beatriz del Carmen Bazán, de quien se enamora y con quien por diferentes ritos, que culminan con una boda católica en la Catedral de México.
En atención a su relevante contribución al arte mexicano y a la cultura nacional. La Universidad Autónoma de Sinaloa le otorga el grado de Doctor Honoris Causa (1984). Ha recibido el doctorado por parte de la Universidad Veracruzana (2004), de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (2007). En Cuba, en la Casa de las Américas (2008) en el auditorio Che Guevara se le otorgó el Doctorado Honoris Causa.

José Luis Cuevas  escribe semanalmente la columna periodística Cuevario publicada de 1985 a 1998 en el diario Excelsior y de 1999 a 2007 en El Universal  ha dejado el periódico escrito y he cambiado al internet en la página Web: www.cuevario.com"
 

 

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