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Mi relación amorosa con

Beatriz del Carmen CXLVI

21 de junio de 2010

 

 

Carlos Monsiváis, una de las mentes mas brillantes de México dejó de vivir hoy sábado 19 de junio a la 1 de la tarde. Fue una muerte anunciada desde hace algunos meses. Murió como López Velarde, de asfixia. Su amor por los gatos, que tenía por decenas provocó su deceso. Su enfermedad, bastante extraña, fue minando su organismo. Todo empezó cuando sintió algunas molestias en la garganta. Acudió a un médico quien encontró una bola de pelos. Se le dijo que su convivencia con los felinos, fue la causante de su muerte, que llegó unos meses después. En el pulmón izquierdo se anidó después una gran cantidad de pelos de estos animales que tanto quería. Ya no era posible una operación, pues su mal era inoperable. En alguna ocasión declaró a uno de sus amigos más cercanos que si se le anunciaba una muerte inmediata mataría a toda la colección de sus animalitos porque nadie podría quererlos tanto como él. Ignoro si llevó a cabo esta matanza masiva. Cada gato tenía un nombre y cuando los llamaba acudían respondiendo a la voz del amo. Esto que relato bien podría ser una historia de amor. Los humanos que adoran a los animales, y éstos responden a aquellos que los quieren. Dicen que los gatos, son absolutamente indiferentes a su relación con las personas. Pero en el caso de los gatos de Monsiváis las cosas no fueron así. El los amaba y ellos correspondían a ese amor sin limites.
El amor por los gatos lo llevó a la muerte. Esta es una historia, que bien contada, podría convertirse en un cuento digno del escritor danés Hans Christian Andersen.

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Conocí a Monsiváis a finales de los cincuentas. Fue la época gloriosa del suplemento “México en la Cultura”, que dirigía Fernando Benítez. Carlos muy joven entonces, ya daba muestras de una inteligencia poco común. “Genio” le llamaba Benítez. Recuerdo nuestros encuentros en la casa de Emilio García Riera en la que hacíamos alardes de nuestros conocimientos de cine. Participaba también Carlos Fuentes.
En esos tiempos se había puesto de moda la llamada “Trivia”. No podría decir quien calificaba mejor. Creo yo que los tres éramos campeones y por consiguiente había un triple empate. Haciendo un esfuerzo por recordar, puedo afirmar que en uno de esos “matches” yo salí vencedor porque ninguno de mis amigos supo quien fue el actor principal de una película argentina llamada “El tesoro de la Isla Maciel”. El actor se llamaba Sebastián Chiola y el director fue Luis Saslwsky.
Nuestros inocentes juegos de “trivia”, cuando ya habíamos agotado el tema del cine, pasábamos a otros temas, a veces de cierta cultura. Por ejemplo decir los nombres de los personajes de varias novelas. Por ejemplo “Los Hermanos Karamazov”, La Guerra y la Paz” de Tolstoi. En el juego también era recordar cuantas versiones se habían hecho de “Los Miserables” de Víctor Hugo. Ahí también yo gané cuando mencione la versión mexicana en la que Domingo Soler fue Jean Barjian, etc. etc. etc.
Hay una foto que nos tomó Héctor García en la que aparecemos Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis, Fernando Benítez y yo. Se trata de una foto mítica, que si se pone a la venta podría alcanzar un precio muy elevado . . .
Mi amada esposa Beatriz del Carmen llegó a conocer a Monsiváis. El nos invitó a una cena que le dieron unos directores de una galería. Le pidió a ella que se sentara en la silla próxima a la de él. La llamaba “Niña” y siempre dio muestras de afecto por mi esposa. Cuando en el museo Cuevas se le rindió a una cena para festejarlo en su cumpleaños, pidió como siempre que estuviera mi mujer cerca de el. De esa noche quedo un testimonio de ese encuentro. Aparecemos sentados en el siguiente orden: Gabriel García Márquez, Carlos Monsiváis, Beatriz del Carmen y yo. . .

 

 

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