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Mi relación amorosa con

Beatriz del Carmen CXLVII

28 de junio de 2010

 

 

En un lujoso Mercedes Benz, descapotado, mi amada esposa Beatriz del Carmen y yo, arribamos a la esquina de Av. Altavista y Av. Revolución. Una multitud nos esperaba, para develar la escultura monumental “Los siameses” que hemos donado a la ciudad de México. Ahí nos encontramos con Eduardo Santillán Pérez, Jefe Delegacional en Álvaro Obregón. Cuando fuimos descubiertos cientos de personas nos recibieron con aplausos y “vivas”. De esta manera demostraban su afecto hacia nosotros. De nada sirvió que desde hacía días a través de la prensa, muchos de los “Sanangelinos” con la hija mayor de Diego Rivera, Guadalupe Marín, vinieran amenazándonos por estar en descuerdo de que esta escultura se colocara en donde se inicia la Avenida Altavista que termina donde está la casa que habitaron durante muchos años Diego y Frida.  Debo agregar que esa casa la convirtieron en un museo que tiene pocos visitantes. Una vez más se daba una confrontación entre dos artistas disímbolos. Este “round” lo he ganado yo. Como la gané cuando siendo muy joven ataqué con ferocidad a Diego y a todos aquellos que se habían estacionado en un estilo pictórico mexicanizado y politizado. Recordemos pues, el manifiesto que publiqué titulado “La cortina de nopal”. Ahora una vez más en la palestra, vuelvo a atacar y defiendo el derecho de un artista que como hace años, marcaba nuevos bríos a la pintura anquilosada de aquellos años. Conmigo a la cabeza, el arte de nuestro país, sufrió un cambio provechoso y surgió la generación de la ruptura.
Entre las muchas entrevistas que se me han hecho en los últimos días, dejo la respuesta que dí a un periodista que dijo que Beatriz del Carmen es “la Frida de Cuevas”. Lo que respondí fue lo siguiente: “Podría ser, pero mi esposa es más bella  y yo tengo más talento que el mismísimo Diego Rivera. “¿Cómo la ven desde ahí?”
En tres ocasiones he vivido en San Ángel. En la infancia con mi familia habitábamos una casa que contaba con una caballeriza. En mi juventud, ya casado con mi amada esposa Beatriz del Carmen, vivimos en Galeana, para después cambiarnos a Fresnos. En todo este tiempo nunca me enteré que existía un patronato y nunca fuimos invitados para que asistiera a alguna de sus reuniones. Hasta ahora me entero de la existencia de este patronato que aglutina a unos cuantos ociosos, teniendo como cabeza de grupo a la Sra. Rivera.

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Haciendo caso omiso de una dolencia, que me tiene en cama no he dejado de trabajar. Aconsejo a los Anangelinos que se den una vuelta por el museo José Luis Cuevas donde mis obras ocupan las diferentes salas. Además ayudándome con un bastón he dado varias conferencias. Con 200 obras de pequeño formato se inauguró una nueva sala, que como mi escultura que tanta rabia les ha producido, se llama “Los siameses”. Después en las salas de arriba hay una exposición que pretende ser permanente, donde expongo cuadros de gran tamaño. Todas ellas nunca antes vistas. Pero aún hay más: en otros espacios se presentan nuevas cartas a mi esposa Beatriz del Carmen. Para cerrar este mes de junio, que muchos han llamado el mes de José Luis Cuevas, en el espacio de murales del Palacio de Bellas Artes, a las 7:00 p.m., la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes, Teresa Vicencio presentará el libro "José Luis Cuevas", libro que editó el INBA. Todo mundo está invitado. Participarán Teresa del Conde, Luis Rius y yo. Es un libro en verdad espléndido.

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P.D. Para rendir homenaje a José Luis Cuevas, 20 creadores cubanos realizaron una exclusiva colección de grabados, que después de exhibirse en la Universidad Veracruzana se convertirá en la mayor donación de arte que haya salido de Cuba. Reconocen en su obra “irreverencia vital, renovada juventud y alto compromiso estético.
La obra de José Luis Cuevas, siempre sorprendente, siempre inquietante”.

 

 

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